¡Hola, hola, mi gente! Les voy a hablar sobre Roll The Ball 2, un juego que hace que tu cabeza dé más giros que un trompo en un tornado. Este título es la secuela del famoso Roll The Ball, y créanme, es más adictivo que ver 10 horas de esa serie que te atrapa y no puedes soltar. Aquí, el objetivo es simple: guiar una bola desde un punto de inicio hasta una meta. Pero, claro, no piensen que será tan fácil como decir ¡cheese!, porque no. Aquí entra la magia de los rompecabezas.
La trama, si se le puede llamar así, es más bien inexistente. La historia no es profunda ni épica; simplemente estás ahí, con el fin de hacer que la bolita llegue a su destino mientras te enfrentas a una sucesión de gingos (sí, gingo, eso significa obstáculos en mi diccionario personal). Para hacerlo, tendrás que reorganizar una serie de fichas como si estuvieras tratando de arreglar tu habitación, solo que aquí no hay mamás gritándote que lo hagas.
Los controles son un regalo del cielo. Tan intuitivos que parecen haber sido diseñados por un grupo de abuelitas expertas en videojuegos. Usas el mouse o los controles táctiles (depende de donde juegues) para deslizar los azulejos y crear un camino. Pero, ¡ojo! Algunos de ellos son más fijos que la política en este país, así que la clave está en encontrar la secuencia correcta. ¡A veces siento que mi cerebro se niega a cooperar... puede que necesite cafeína!
Y sí, la dificultad va en aumento en cada nivel. Al principio, puedes estar tamando tu café y disfrutando el juego, pero luego los creados deciden que ya es hora de ponerte a prueba. Al menos, cada partida es como un rompecabezas en una fiesta de rompecabezas, donde todos quieren ser los mejores. ¿Te acuerdas de esos días donde pensabas que los problemas de la vida eran complicados? Bueno, prueba esto. Es como un laberinto mental que, a veces, me hace gritar en voz alta: ¿Era así?
En conclusión, Roll The Ball 2 sigue el camino de su predecesor, atrapando a los jugadores con su adictivo estilo de juego. No necesita una narrativa pretenciosa; su encanto radica en los niveles cada vez más complejos que son como un buen laberinto: siempre hay que encontrar el camino. Además, este juego es perfecto tanto para los que buscan pasar el rato como para aquellos que quieren desafiar su ingenio, así que... ¡manos a la obra y que empiece la diversión!