¿Listo para enfrentarte a Blosics 2? Este no es solo un juego, es una montaña rusa de puzzles donde las leyes de la física son tus mejores aliadas... o tus peores enemigas. Imagina que estás en un campo de fútbol, pero en lugar de pelotas, tienes bloques verdes que debes derribar con bolas de cañón. El objetivo es eliminar esos bloques verdes, pero ¡cuidado! No debes tocar los rojos, porque, bueno, te restan puntos, y eso no suena bien, ¿verdad?
Las mecánicas son tan simples que hasta tu abuela podría aprender a jugar. Usas el ratón para arrastrar y soltar, como cuando intentas sacar una galleta de la caja (importante, sin romperla). Cuanto más lejos tires hacia atrás, más fuerza tendrá tu tiro, así que siéntete como un verdadero tirador... solo que en lugar de ganar trofeos, quieres evitar perder puntos por ser un poco torpe. Al principio pensé que sería fácil, pero la verdad es que algunas configuraciones de bloques parecen sacadas de un rompecabezas de los más locos, ¡y ahí es donde empieza la diversión!
Lo que hace que Blosics 2 sea realmente adictivo es su elemento de estrategia. A medida que avanzas, los niveles se vuelven más complicados y tienes que elegir tu bola sabiamente. Hay bolas grandes que aplastan con estilo, pero, como en la vida real, son más caras. Así que te ves en la encrucijada: ¿destruyo bloques verdes rápidamente y arriesgo unas cuantas monedas, o juego a lo seguro? Esa tensión te mantiene con el corazón en la boca. Sinceramente, a veces me siento como un mad scientist de la destrucción, intentando calcular la trayectoria perfecta para causar el máximo caos.
Los gráficos son sencillos, pero eso no les quita encanto. Cada nivel está bien diseñado, y lo mejor es que puedes probar diferentes enfoques, como un chef improvisando en la cocina (da igual si se incendia todo, ¡es parte de la aventura!). Es perfecto para esos ratos libres, ya que puedes entrar y salir sin comprometerte a horas de juego. En general, Blosics 2 es el tipo de juego que hace que la cabeza te explote (en el buen sentido, claro) mientras te ríes de tus intentos fallidos, y eso ya es algo que me encanta.